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13 enero, 2013 a las 8:24 pm #286717
nesranyaParticipanteYa sé que siempre nos han contado cuentos para acostarnos, para dormir, aunque si he de ser sincera, a mí los cuentos que más me gustan son los que me ayudan a despertar.
El cuento que os dejo nos plantea la importancia de educar en actitudes que nos hagan crecer con una personalidad forjada en el espíritu crítico.
Se titula “Maestros geniales” y espero que os guste.
Lo primero que hizo el maestro fue preguntarle a un alumno de primera fila su nombre.
-Me llamo Luis, maestro.
Lo segundo que hizo fue gritarle a Luis que saliera del salón inmediatamente. El alumno lo miró con incredulidad y quiso protestar pero el maestro no le dio oportunidad.
-Cierras la puerta al salir. ¡No te quiero ver aquí! -Le gritó con autoridad.
Temblando de nervios, coraje o qué se yo tomó sus cosas y salió sin decir una palabra sin olvidarse de cerrar la puerta.
Todos nos quedamos asombrados y en completo silencio. Mientras el maestro sacaba un libro de su portafolios yo lo miraba y pensaba que era un completo idiota y que seguramente nos haría la vida imposible todo el semestre. ¡Que tipo tan más insoportable!
Finalmente tomó asiento y preguntó qué materia nos iba a dar.
Que ridículo. ¡Ni siquiera sabía a qué venía! Todos, al mismo tiempo sacamos nuestro horario de clases y dijimos al unísono.
¡INTRODUCCIÓN AL DERECHO!
-Muy bien. ¿Alguien tiene idea de qué se va a tratar en esta clase?
Algunos, los que querían impresionar al maestro levantaron la mano. El maestro señaló a uno de ellos quien de inmediato dijo que se trataría del estudio de las leyes.
-Muy bien. ¿Alguien sabe para qué sirven las leyes?
Varias respuestas tuvo esa pregunta. Para tener una sociedad organizada. No. Para que todos estemos obligados a cumplirlas. No. Para saber quienes son los criminales. No… Y así, uno por uno… hasta que alguien dijo la palabra mágica que el maestro buscaba… Para que haya justicia.
-¡Ajá! Justicia. ¿Qué es la justicia?
La justicia es no permitir que se violen los derechos de los demás. -Bien, qué más… La justicia sirve para regular las conductas de las personas. -Bien, qué más… La justicia es bucar que cada persona obtenga lo que se merece.
-Bien, muchachos. Bien. Ahora díganme… ¿Ustedes creen que hice bien en sacar a su compañero del salón?
Silencio. Miradas unos a otros.
-¿Hice bien sí o no?
-¡Noooo!
-¿Cometí una injusticia?
-¡Sí!
-¿Y por qué nadie dijo nada? ¿De qué sirven las leyes, las normas y los reglamentos si no tenemos el valor de aplicarlas? Todos estamos obligados a levantar la voz cuando vemos una injusticia. Ustedes y yo. ¡Nunca se queden callados! Que alguien vaya a buscar a Luis.
Silencio. Todos nos mirábamos con sonrisas idiotas. Alguien salió a buscar a Luis.
Esa mañana me enamoré de mi maestro de Introducción al Derecho.
16 enero, 2013 a las 9:55 am #286718
mjose67ParticipanteQuerida Nesranya:
Muchas gracias por tus preciosos mensajes que consiguen hacernos reflexionar y pararnos a pensar un poquito en este mundo de prisas. Sin duda el tema de la justicia es difícil de llevar y más a todos los que de alguna manera la misma marca nuestra forma de vivir y de dormir. Es complicado ver la preocupación y la dedicación, que en algunos casos muy cercanos ( y tú lo sabes, yo duermo con la justicia), conlleva el poner sentencias lo más ajustadas a derecho y a la vez lo más justas posibles, y en definitiva ser justo cada día como puede serlo también un maestro con sus alumnos. Por todo ello, me gustaría decir, a todos aquellos que aspiran a trabajar en este mundo de la justicia, que aunque “está mal vista en los medios que nos rodean, aunque está muy mal pagada, y nos consume la vida….” es una profesión apasionante y que yo admiro porque hay muchos casos en los que se hace el bien, y te aseguro que son muchos más que los errores judiciales que salen en la tele. Un beso y gracias. -
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