El concepto de rumor, se entiende como un fenómeno social porque se precisan al menos dos personas para crearlo y una sola para poder difundirlo. Si bien en ocasiones los rumores son ociosos, también existen los que no lo son. Estos últimos son intencionales, apuntan a un fin determinado y producen una incertidumbre intelectual y una ansiedad personal.
Se sabe que la circulación de rumores se produce en momentos críticos. Cuando se quiere lograr tensión en el ambiente en el que nos movemos, o por el contrario, se quiere lograr el desánimo de quienes consideramos posible rivales. En esos dos momentos, se realizan la difusión de noticias falsas.
En los momentos en los que necesitamos tomar decisiones sobre nuestras metas no podemos permitir que los rumores influyan en nuestros objetivos; es muy habitual que determinados grupos de interés difundan rumores que no son más que sus deseos e intenciones, y que, como nos dice la experiencia, se quedan en eso, en simples rumores.