uffff ufffff
¿Has logrado la paz, alma gemela?…
¿O sigues aturdida en el quebranto
y acaso de improviso aflora un llanto
que humedece tu almohada en duermevela?
No le pongas sordina a tu sonrisa
-aquella que soñé y me cebó tanto-.
Creí en ti, ¡y nunca sabrás cuánto…!
Fuiste mi compañera y mi divisa.
Ese restar impulso para el vuelo
en tu afán de domar un loco empeño
te dejó en carne viva un desconsuelo.
Y aunque al amor le pongas firme el ceño
negándote a sentir a contrapelo
siempre sabrás de aquél…, que fue tu dueño.
😉 😉 😉 😉 😉 😉 😉