Una montaña rusa

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¡Hola a todos!

La oposición es una auténtica montaña rusa de emociones. A pesar de que aparentemente es una etapa muy monótona en la que los días se pasan estudiando y hay pocas novedades que nos sucedan, nuestro estado anímico varía a lo largo de este proceso.

Cuando empezamos a opositar no somos realmente conscientes de dónde nos estamos metiendo hasta que no pasan unos meses y estamos totalmente de lleno en

el estudio. Esto es una CARRERA DE FONDO en la que cuenta el trabajo diario. Y no es hasta que no llevamos ya un tiempo de estudio cuando empiezan “las primeras crisis”.

Durante mis años de oposición he pasado por varias de estas crisis, algunas relacionadas con el entorno. Nuestro alrededor evoluciona, nuestros amigos se casan,

tienen hijos, se independizan, etc. mientas nosotros seguimos con la misma vida que cuando estábamos en el instituto o la universidad y es ahí cuando nos preguntamos si esto merece la pena, si estamos haciendo bien, si no deberíamos haber optado por otra cosa.

Y otras simplemente es por el cansancio. No siempre se tienen semanas excelentes de estudio en las que estamos hiper concentrados y el estudio cunde muchísimo lo que se refleja en unos cantes de 10. Es completamente normal tener semanas más flojas, en las que nos despistamos más, estamos más cansados, las horas cunden menos y los cantes no salen como nos gustaría. No somos máquinas. Y no deberíamos machacarnos por eso, sino hacer lo posible por volver a la “buena racha” lo antes posible. Cada semana es una oportunidad para mejorar.

Pero quizás la crisis más importante que he tenido y que a veces todavía hace amagos de volver a salir ha sido con el cambio de preparadora. Con la nueva preparadora me he dado cuenta de lo que estaba haciendo y de lo que hago ahora. Hay tanta diferencia y aunque estoy súper contenta con el cambio, como me descuide los pensamientos se apoderan de mí y la pregunta siempre es la misma: ¿qué he estado haciendo todo este tiempo? Quizás ya habría sacado mi plaza o quizás no, nunca se sabe.

Y es que aunque no debemos mirar atrás, a veces es inevitable hacerlo y preguntarnos si estamos haciendo lo correcto. La oposición es así, como la vida misma y durante el camino encontramos piedras que hay que sortear y nos hacen más fuertes para seguir adelante, porque las cosas que cuestan más conseguirlas son las que se valoran más.

¡Mucho ánimo a todos! Recordad que en OPOSITAS, os acompañamos!

¡Un saludo!

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